Boletín
de OficinaEmpleo Nº 105 - Junio 2008 Más
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DICCIONARIO
DE TERMINOS Por Roberto Crobu
MEJORA
TU FORMACION
LAS
COMPETENCIAS PROFESIONALES.
Todos
hemos oído hablar de competencias profesionales, pero la
palabra en sí puede llevar muchos engaños a los que
no dominan la técnica de RRHH y le atribuyen un significado
por intuición.
La competencias son un conjunto de habilidades prácticas,
conocimientos teóricos y actitudes, valores o forma de ser
de la persona. Se llegó a acumular estos conceptos y juntarlos
debido a que lo más importante en una selección no
son solo los conocimientos, sino el saber estar frente a las situaciones.
Historicamente, muchas empresas se basaban en los conocimientos
para contratar a una persona, pero acababan por prescindir de ellas,
la gran mayoría de las veces, por su actitud poco conforme
con los valores y ambiente de trabajo.
Las competencias profesionales se crearon precisamente para orientar
a los seleccionadores sobre otros aspectos a tener en cuenta en
los candidatos, menos visibles que los conocimientos, pero esenciales
para que los mismos progresasen en ellas.
Curiosamente, hoy en día la tendencia se ha invertido: lo
más relevante para contratar a un profesional es precisamente
su saber estar, ya que los conocimientos se pueden adquirir y modificar
con la experiencia mucho más fácilmente que la modificación
de las actitudes y la forma de ser de una persona.
LA
FRASE DEL MES
"Todo
nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede
de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos.”
(D. Defoe).
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PRACTICAS
EN EMPRESA Y TRABAJO TEMPORAL: DOS ESTRATEGIAS PARA GANAR EXPERIENCIA.
Las
prácticas en empresa son muy reconocidas por los estudiantes
como la mejor forma de aprender algo de la profesión para
la que están acabando sus estudios, sobretodo en periodo
de verano.
Muchas empresas tienen ya pre-definida la descripción del
puesto a asignar a las personas en prácticas, hecho que facilita
una buena incorporación al puesto. Aún así
tenemos que señalar que este tipo de puesto en ocasiones
comprende tareas muy sencillas, básicas, repetitivas, que
impliquen poca dedicación del personal interno, con el fin
de no distraerles de sus responsabilidades del día a día.
La ventaja de estas prácticas sin embargo reside no tanto
en la posibilidad de aprender en profundidad asuntos técnicos,
sino desarrollar una “actitud de empresa”, es decir
un “saber estar” en el puesto de trabajo, que implica
un enfoque diferente: las personas en estos programas aprenden a
aportar ideas, a participar en el trabajo, a tener un cierto trato
con los compañeros y superiores, acatar normas de conducta,
disciplina, vestuario, recibir órdenes, respetar una forma
y una visón de la responsabilidad muy diferente de lo que
se aprende en el centro de estudios o universidad.
Otra posibilidad es presentar CV en una ETT, que por falta de personal
puede optar por contratar a una persona cercana a la finalización
de sus estudios, ya que estos perfiles se suelen aproximar bastante
al perfil de un profesional requerido por una empresa para cubrir
vacaciones. No es raro el recurso a este tipo de perfiles por parte
de las ETT’s. Las experiencias pueden resultar muy gratificantes
ya que el seleccionado/a puede acceder a un puesto de ocupación
“real” y aprender unos conocimientos técnicos
bastante más profundos que en las prácticas, además
de ser remunerado, al contrario que al realizar prácticas.
Es interesante
pararse en ocasiones a analizar la diferencia de perspectiva con
la que muchos “recién llegados”, convencidos
en buena fe de estar haciendo bien las cosas, acaben irremediablemente
por transmitir lo contrario. Esto no suele ser por mala actuación
o ineptitud, sino como resultado de diferencia sustancial en el
enfoque que ellos piensan dar a su trabajo y que su jefes piensan
o se esperan recibir. Los errores más frecuentes son resultados
de los siguientes pensamientos:
1. “Para que se fijen en mi, tengo que destacar sobre los
demás”. Las consecuencias de esto pueden atraer sin
embargo envidia, resentimiento, mal ambiente… La mejor forma
de conseguirlo no es precisamente destacando sobre los demás,
sino estando dispuesto a ayudarles.
2. “Tengo que aportar ideas nuevas para ser innovador”.
Los cambios tienen que llegar cuando el ambiente alrededor esté
preparado: podemos acabar finalmente por cuestionar reglas y costumbres
tan arraigados que puede resultar incómodo para nuestros
jefes hacernos caso. Lo mejor es adaptarse a lo que hay antes que
transmitir que lo estamos cuestionando.
3. “Tengo que aplicar lo que sé para demostrar que
soy hábil”. Las consecuencias de este pensamiento pueden
ser nefastas. Somos nosotros quienes tenemos que acostumbrarnos
a la empresa y no intentar que ella se adapte a nuestra forma de
hacer las cosas.
4. “Si me convierto en imprescindible, tendré futuro”.
El resultado de esto es que jamás progresaremos si los jefes
tendrán siempre a alguien que atiende sus necesidades. Desde
luego si ganaremos seguridad, pero de permanecer donde estemos.
5. “Tengo que quedar muy bien con todos”. Cuidado: en
ocasiones, quedar muy bien con unos significa quedar muy mal con
otros, sobretodo cuando nos vemos en el medio de una lucha entre
bandos. Podemos incluso ser apartados por los demás debido
al no “mojarnos”, y acabar por estar solos frente a
todos.
RELACIONES
LABORALES
“BENDITAS”
VACACIONES.
Se acerca
el periodo estival y para la gran mayoría es el momento de
pedir vacaciones.
Recordamos, que salvo mejoras en los convenios colectivos de cada
sector, todos los trabajadores tienen derecho a disfrutar de 30
días naturales de vacaciones, ó 22 días laborales
por año.
La vacaciones tienen que ser pactadas entre las partes y no impuestas
unilateralmente. En general, el empleado tiene derecho a elegir
15 días y la empresa otros 15.
Los días naturales incluyen también los festivos (todos),
salvo si las vacaciones se inician en Domingo, ya que se entenderá
ese día como descanso generado por el desempeño de
la actividad durante la semana.
Los 30 días se computan por la duración de un año
de trabajo: en el supuesto de que una persona haya estado contratada
un tiempo inferior al año, tendrá derecho a la parte
proporcional correspondiente a los meses trabajados (2,5 días
por mes).
El periodo de vacaciones tiene que ser retribuido, y el salario
fijo correspondiente no puede ser inferior al salario medio mensual
percibido durante los meses anteriores.
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