¿Cómo influye la edad del entrevistador para conseguir el trabajo?

Si tienes la suerte de que te llamen para una entrevista de trabajo, debes prepararla lo mejor posible pensando cuáles son los puntos fuertes de tu perfil profesional que quieres destacar y cuáles son las posibles lagunas en tu currículum por las que te pueden preguntar.

Una entrevista de trabajo requiere mucha preparación (istock)

Una entrevista de trabajo requiere mucha preparación (istock)

Sin embargo, hay un aspecto que muy pocas veces tenemos en cuenta cuando nos preparamos para una entrevista de trabajo y que, en realidad, no depende de nosotros: la persona que nos hará la entrevista. ¿Realmente influyen factores como la edad o el sexo del entrevistador en nuestras posibilidades de conseguir un trabajo? Pues, aunque no debería ser así y pueda parecerte sorprendente, la respuesta es sí.

La explicación es sencilla y la encontramos en  otra pregunta. ¿Quién tiene más posibilidades de conseguir un puesto de trabajo a igualdad de condiciones: un candidato que empatice con su entrevistador o bien otro que no lo haga? En esa empatía que nos puede acercar a lograr nuestro objetivo juega un papel más importante de lo que podría parecer en un principio la edad del entrevistador.

Si la persona que nos entrevista es muy joven, es probable que se sienta intimidada si somos más mayores y tenemos más experiencia. Además, si el entrevistador fuera nuestro jefe en caso de que consiguiéramos el puesto de trabajo, puede que no se sintiera muy cómodo teniendo que dar órdenes a un trabajador con más edad y experiencia. En cambio, si el entrevistador y el candidato tienen una edad similar, es más factible que tengan más puntos en común y que conecten con más facilidad durante la entrevista.

Si el entrevistador es claramente mayor que el entrevistado, esa incomodidad o inseguridad del entrevistador especialmente joven es poco probable. Eso sí, eso no significa en absoluto que un candidato joven tenga menos posibilidades que otro de más edad.

Puede que el entrevistador valore la experiencia profesional adquirida, por ejemplo, por los mayores de 45 años, un colectivo injustamente privado en muchos casos de oportunidades de trabajo, pero también puede que el reclutador de personal busque un perfil joven que supla su poca experiencia con entusiasmo, al que pueda formar con más facilidad y, sobre todo, que le cueste menos dinero a la empresa.

No hay dos entrevistas de trabajo iguales, ni siquiera aunque las preguntas a los candidatos en un proceso de selección sean las mismas. Si hiciésemos dos entrevistas de trabajo para un mismo puesto de trabajo, nos daríamos cuenta de que las dos serían muy diferentes. Y no sólo porque las personas que nos entrevistasen fueran distintas, sino porque nuestras respuestas, nuestra forma de expresarnos y nuestra comunicación no verbal también lo serían en función de la persona que tenemos delante.

Por ejemplo, si nuestro entrevistador es mucho más joven que nosotros, y aunque no lo queramos, puede que sin darnos cuenta enviemos señales de superioridad que reducirían al mínimo nuestras opciones de conseguir el trabajo. Y si la persona que nos entrevista es mayor, es probable que con su experiencia tenga una cierta facilidad para detectar nuestros puntos débiles y ponernos a prueba. En cualquier caso, tanto si estás en situación de desempleo como si buscas ofertas de trabajo para conseguir un empleo mejor, tener una entrevista de trabajo ya es todo un logro que debes valorar… con independencia de la edad de la persona que te entreviste.

Comentarios
  1. Toñi Pellicer Garcia

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