Continúa la caída del paro

Junio es el tercer mes consecutivo en el que se logran reducir los números del paro. Con el dato de 67.858 personas menos, la cifra se sitúa casi en 212.000. Así, este es el mejor trimestre de lo que va de año en las cifras de desempleo, solo oscurecidas por la “crisis del pepino”.

Por fin el mercado laboral español cambia de rumbo pese a hacerlo a un ritmo más lento de lo que se pretende. Así, el paro descendió en junio en 67.858 personas, la tercera caída mensual consecutiva, aunque lejos de la registrada hace un año (83.834), cuando la economía comenzaba a abandonar los retrocesos trimestrales. Pese a esto, el empeoramiento de los datos en Seguridad Social continúa. El número de afiliados vuelve a caer después de tres meses al alza (el sistema ganó cotizantes en junio del año pasado) y la pérdida anual se acelera, según los datos que ha divulgado esta mañana el Ministerio de Trabajo.

El sector servicios ha sido el responsable del grueso de esa mejora del paro en junio, un mes marcado por el comienzo de la temporada turística. Si se eliminaran del dato general los efectos asociados a la temporada, el paro aun seguiría creciendo en 31.026 personas, según indica el dato desestacionalizado. A pesar de todo, el resto de sectores -salvo la agricultura por la “crisis del pepino”- también resta desempleados.

A cambio, el paro baja en un colectivo que siempre registra subidas en junio debido a la finalización de la temporada de estudios. Se trata de las personas que se apuntan por primera vez al desempleo, que casi siempre sube en junio y que este mes registra una caída de 9.542 personas.

Pese a la grata noticia inicial es cierto que el análisis, por el lado de la contratación, es inquietante. La brecha entre trabajadores fijos y temporales vuelve a acentuarse al descender los primeros y crecer los segundos, tanto en el mes como en el año. La fórmula indefinida retrocede un 8% respecto a mayo y casi un 4% en los últimos 12 meses, mientras la temporal avanza un 2,7% en el mes y un 1,6% en el año. Se trata de un sombrío balance de la reforma laboral cuando se cumple un año de su aplicación -entró en vigor en junio de 2010-, pues su principal pretensión era fomentar el empleo fijo, que solo representa un 7,23% de todos los contratos firmados ese mes.

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