Dormir en el trabajo es posible

¿Cuántas veces has deseado en el trabajo poder echarte una siesta? ¿Una cabezadita? Pensar que no podías más del sueño que tenías y sentir la impotencia de no poder dormir. Estar delante del ordenador tratando por todos los medios de no dormirte, con tus párpados pesando como dos yunques de hierro macizo. Pues bien, tened presentes que hay empresas y ‘artilugios’ (digámoslo así) que permiten echarte esa cabezadita. Atended y no os quedéis dormidos…

1. Echarse la siesta favorece la creatividad.

Vayamos con los datos. Fijaos: Según Jeffrey Ellenbogen, neurólogo de la Escuela de Medicina de Harvard y director del Laboratorio del Sueño del Hospital General de Massachussets, el sueño incrementa en un 33 por ciento nuestra capacidad para realizar asociaciones nuevas de ideas. O lo que es lo mismo, dormir aumenta nuestra creatividad.

2. Hay empresas que incentivan echarse la siesta.

Ya sabemos lo bien que se lo montan la grandes multinacionales de corte americano que tienen de todo, como Google. El gigante de internet tiene en su sede central una especie de cabinas con asientos reclinables que aíslan del ruido y la luz y en las que los trabajadores pueden echarse la siesta en el trabajo. No es la única: Okuta, una compañía japonesa que se dedica a renovar hogares, permite que sus empleados duerman una siesta de 20 minutos en sus escritorios o en un salón de personal que tienen habilitada y parece que les ha dado éxito.

3. La Energypod.

Comencemos con los inventos para echarse la siesta. Primero, la Energypod, que según su página web es “la primera silla del mundo diseñada exclusivamente para tomar siestas energéticas en lugares de trabajo y ocio” y que además “incluye las funciones reclinables y de vibraciones en la espalda y un visor de privacidad”. Aunque parezca mentira, la tienen en varias empresas para los empleados. ¡Y es un invento español!

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4. La ‘Ostrich Pillow’.

Se trata de una almohada muy rara (para qué nos vamos a engañar) diseñada para poder echarse la siesta en cualquier sitio, especialmente en la oficina.

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5. ¿El ‘escritorio-cama’?

Por último os traemos esta especie de ‘escritorio-cama’ que lo hemos llamado nosotros al que vemos una desventaja. Y es que puedes estar en plan bucle días y días enteros. Trabajando y durmiendo en el mismo mueble. Así que recomendamos su uso moderado, la verdad.

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6. Si no tienes la suerte…

Por último os diremos que si no tenéis la suerte de estar en una empresa que favorezca la siesta o no tenéis a mano los tres inventos de los que os hemos hablado, recurrid a los viejos trucos que todos hemos usado alguna vez: cabezadas clandestinas frente al ordenador, simular que leéis atentamente algo con los codos en la mesa y apoyando las manos en la frente o directamente iros unos minutos al baño a sentaros en el inodoro a dormir un rato.

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