Las mentiras que te aceptarán en el trabajo y que te harán triunfar

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¿Quién no ha mentido alguna vez para conseguir alcanzar sus metas profesionales? Para conseguir un trabajo o un ascenso, por ejemplo. No nos referimos a grandes mentiras como inventarse un título universitario, una formación o saber un idioma. Nos referimos más bien a ‘mentirijillas’, verdades a medias, no dar toda la información o simplemente ser diplomático. Pero para que os hagáis una idea de lo que estamos hablando, mejor hacerlo con unos ejemplos.

Mentiras que te harán triunfar en el trabajo (iStock)

Mentiras que te harán triunfar en el trabajo (iStock)

1. La expectativa salarial
¿Alguna vez en una entrevista de trabajo os han preguntado cuánto deberíais ganar o cuáles son tus expectativas salariales? Bien, la respuesta puede a veces no ser la verdadera porque una mentira (pequeña) nos puede ayudar. Nos referimos a que decimos una expectativas más altas del límite con el que nos conformaríamos. Es decir… si en el anterior trabajo ganábamos 20.000, para el nuevo diríamos que nuestra expectativa es 25.000 y tener margen así de decir que podríamos rebajar esa expectativa y ‘conformarnos’ con 23.000. Conclusión: ganaríamos más que en nuestro antiguo trabajo.

2. Contactos comunes
Es muy frecuente que en los distintos sectores la gente se conozca aunque trabajen en diferentes empresas. Por eso resulta fundamental no hablar mal de nadie (tampoco de tus exjefes aunque los odies) porque puede ser que tu futuro jefe, que en este momento te está haciendo una entrevista de trabajo, lo conozca. Si lo haces, vas a quedar mal y puede ser la causa de que no te cojan. Así que… no te pedimos que mientas sobre tu relación con esos exjefes, sino que seas diplomático y por ejemplo digas que has trabajado muy bien con ellos, o que formabais un gran equipo, sin entrar a valorar más allá.

3. Asumir un nuevo proyecto
Cuando llega la oportunidad de mejorar en tu empresa, también recurrimos a la ‘mentirijilla’. En este caso, cuando nos ofrecen un ascenso en forma de nuevo proyecto que asumir, de primeras decimos que sí y lo aceptamos y decimos que lo sacaremos adelante aunque en nuestro interior tengamos dudas (máxime si las herramientas o medios que nos dan son escasos). Luego el proyecto sale, como sale todo, pero de primeras, al aceptarlo, hemos dicho lo contrario de lo que pensamos.

4. Cuando llega alguien nuevo
Los eufemismos y las pequeñas mentiras son un clásico cuando se incorpora un nuevo compañero al equipo. Imagina que está a tu cargo. E imagina que han traído a alguien que no se ajusta al perfil que quieres, y lo sabes. A pesar de ello deberás mostrarte contento y dispuesto a ‘encajarlo’ en el equipo, por el bien común, aunque crees que se trata de una pieza que no hace falta. O imagina que es alguien al que ya conoces del sector y sabes que no lo quieres a tu lado pero que vas a tener que aguantarlo. También mentirás. Al menos al principio.

5. Cuando eres tú el que llega nuevo
Es muy común que cuando entras nuevo en un trabajo, los primeros días los compañeros te pregunten qué tal vas, y si te gusta lo que haces. Tal vez no las tienes todas consigo y crees que te has equivocado aceptando ese puesto. O ves cosas que no te gustan. O te aburres. Pero ante esas preguntas no te queda otra que mentir con un diplomático: “Bien, adaptándome, poco a poco, cogiendo el ritmo”. Una fórmula muy diplomática.

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