¿Por qué sería mejor saber cuánto cobran nuestros compañeros?

Hay una pregunta que a casi todos nos han hecho alguna vez (y unas cuantas más) en un trabajo y que no nos gusta contestar: “¿Tú cuánto cobras?”. Eso sí, lo normal es que tu interlocutor disfrace su curiosidad con expresiones como “si no es indiscreción, claro” -¿cómo no va a ser indiscreción preguntar a alguien cuánto cobra?- o “¿te puedo preguntar cuánto cobras?” -“ya lo estás haciendo”-.

La sensación que nos produce esa pregunta es de incomodidad tanto si creemos que cobramos más que el resto como si pensamos (o sabemos) que nuestro salario está por debajo del que perciben nuestros compañeros de trabajo. Por un lado, queremos saber si cobramos más que los demás pero, por otro, no queremos saber si cobramos menos que nuestros compañeros. El tema, en cualquier caso, es tabú cuando, tal vez, no debería serlo.

salario

Es cierto que saber que hay grandes diferencias en el sueldo de los empleados que desempeñan un mismo trabajo y tienen una experiencia, formación y responsabilidades similares puede provocar rencillas entre los trabajadores y hace que los más perjudicados no se sientan comprometidos con su empresa. Pero si lo miramos por otro lado, puede que no sea tan malo que los trabajadores sepamos cuánto cobran nuestros compañeros. Estas serían algunas de las ventajas:

  1. Mayor transparencia. Saber cuánto cobra cada uno iría en beneficio de una mayor transparencia en la empresa.
  2. Habría menos desigualdades. Las empresas se verían más obligadas a equiparar los sueldos de los trabajadores para evitar que se generase un mal ambiente que sería perjudicial para sus intereses.
  3. Los empleados que menos cobran estarían menos exigidos. Sabemos que pocas veces la exigencia a un empleado está en consonancia con el dinero que gana y con las responsabilidades de su puesto. Conocer que un trabajador, por ejemplo, gana menos dinero del que merece permitiría reducir el nivel de exigencia de sus jefes y también de sus compañeros.
  4. Seríamos menos conformistas. Si, como es habitual, hay grandes diferencias en los salarios de los trabajadores de una misma empresa y conocemos cuáles son, tenderíamos a luchar por cambiar esa situación y a no conformarnos con lo que tenemos.
  5. Más unión entre los trabajadores. A las empresas no les suele gustar que sus empleados estén unidos porque de esa manera es más fácil que puedan ir en contra de sus intereses. Si cobramos menos de lo que debemos y sabemos que a nuestros compañeros les ocurre lo mismo, habrá más posibilidades de cambiar esa situación si todos estamos en el barco.

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