¿Qué pasa si mi jefe es más joven que yo?

Hace poco os contábamos en este otro artículo de OficinaEmpleo, titulado ¿Cada cuánto tiempo hay que cambiar de trabajo?, cómo los tiempos en los que era habitual que una persona trabajase durante muchos en la misma empresa habían pasado. Pues bien, algo parecido sucede con los tiempos en los que un jefe casi siempre era mayor que sus empleados.

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Ahora, lejos de extrañarnos por el hecho de que un jefe sea más joven que sus empleados, lo percibimos como algo normal. De hecho, es algo lógico si tenemos en cuenta el cambio de mentalidad de las empresas, que en muchos casos priorizan la juventud frente a la experiencia y pueden ahorrar dinero si colocan en puestos de responsabilidad a trabajadores que aún están en los primeros años de su carrera profesional.

El envejecimiento de la población activa, el retraso en la edad de jubilación y, sobre todo, la cada vez mayor preparación de los jóvenes, especialmente en el área de la tecnología, invitan a pensar que las empresas seguirán confiando en jefes cada vez más jóvenes.

¿Realmente es un problema que tu jefe sea mucho más joven que tú? En teoría no debería serlo, igual que tampoco lo sería si damos la vuelta a la pregunta y nos planteamos si, desde el punto de vista de un jefe joven, es un problema que un empleado que trabaje bajo su supervisión sea mucho mayor que él. Esa es la teoría. En la práctica, en cambio, sí que suele ser un problema.

Cuando una persona trabaja para un jefe mucho más joven no es difícil que piense que su jefe está ahí por enchufe o, simplemente, que ha caído en gracia. Y tampoco es difícil que se plantee si no ha hecho los méritos suficientes para ocupar un puesto de más responsabilidad en la empresa. Es lógico hacerse ese tipo de preguntas, pero lo cierto es que dar vueltas  a la cabeza no sólo no hará que cambie la situación, sino que también provocará que el día a día en el trabajo sea una carga difícil de llevar.

En estos casos es mejor tener una actitud positiva, aprender de lo que nos puede aportar esa persona y dejar de lado los prejuicios sobre la edad de nuestro jefe. Al fin y al cabo, lo importante no es la edad que tenga, sino sus capacidades y su forma de gestionar y motivar a su equipo de trabajo. Está claro que es mejor estar a gusto con nuestro jefe o nuestra jefa aunque sea mucho más joven que nosotros que tener un jefe mayor o de nuestra edad y que nos haga la vida imposible

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