¿Sabes lo que es el presentismo?

Al contrario de lo que puedas pensar, el presentismo, aunque suene positivo, no lo es. Al menos para las empresas. Y es que son muchos los españoles que abusan de este término. Seguro que en cuanto te lo expliquemos va a venirte a la cabeza el nombre de algún compañero o, por qué no, tal vez te sientas identificado tú con el término. Vamos a ir desgranando un poco su significado y ahondando en sus causas.

Dos compañeros de trabajo relajados. Fizkes (iStock)

Dos compañeros de trabajo relajados. Fizkes (iStock)

1. Términos sinónimos

El presentismo tiene un término sinónimo: el absentismo presencial. Por eso decíamos antes que a pesar de que ‘presentismo’ pueda sonar positivo, no lo es, y aquí os mostramos una primera explicación: significa lo mismo que absentismo presencial. Un término este que seguro que os da una idea del significado del fenómeno al que hoy nos referimos.

2. Pero, ¿qué es?

Básicamente, el presentismo consiste en acudir al puesto de trabajo pero dedicando la jornada o parte de la jornada a otras funciones que no son las específicas de ese puesto de trabajo que se ocupa. Lo que viene siendo estar pero sin hacer lo que debemos hacer.

3. ¿Por qué puede estar de moda?

En los últimos tiempos se trata de una práctica que está más de moda que nunca, tal vez por el auge de las nuevas tecnologías y el fácil acceso que tenemos a ellas desde nuestro puesto de trabajo. Y es que es el uso de las redes sociales el que se lleva por delante gran parte del tiempo que estos ‘presentistas’ dejan de dedicar a su trabajo. A estas distracciones podemos añadir algunas otras como consultar páginas personales, hacer trámites personales o llamadas de teléfono.

4. ¿Cuántos ‘presentistas’ hay en una empresa? ¿A qué es debido?

Según un informe de Adecco, las empresas estiman que el 10 por ciento de sus trabajadores se encuadran dentro de este grupo de trabajadores poco rentables pero su existencia es a veces por culpa de los propios trabajadores pero otras veces también por la empresa. Nos referimos a que hay muchos puestos que tienen poco volumen de trabajo o son poco relevantes por lo que ‘obliga’ al trabajador a hacer otras cosas. Otras veces, la empresa opta por mantener este puesto a sabiendas de que no es rentable porque no puede recolocar al trabajador o porque despedirle supone también perjuicio económico.

5. Consecuencias.

Como ya podrás imaginar, las consecuencias para las empresas de contar con trabajadores de este tipo son nefastas. Por un lado, desciende la productividad del trabajador y obviamente de la organización, lo que acarrea consecuencias económicas negativas. Por otro, se produce un empeoramiento de la salud laboral del propio empleado que se traduce en fatiga y aburrimiento, lo que se conoce también bajo el término de ‘boreout’.

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