10 problemas emocionales que pueden sufrir los parados

Todos hemos sufrido de cerca (en nuestras propias carnes o en una persona de nuestro entorno) el llamado ‘drama del paro’, una expresión que en algunos casos no es exagerada si se tienen en cuenta la cantidad de problemas que se derivan de esa situación de desempleo. A los evidentes perjuicios económicos se suman los emocionales, sobre todo si se trata de parados de larga duración.

En busca de empleo (iStock)

En busca de empleo (iStock)

1. Ansiedad

Resulta evidente que estar en el paro genera ansiedad, o lo que es lo mismo: un malestar significativo, con síntomas físicos, psicológicos y conductuales, la mayoría de las veces muy inespecíficos. Pero está claro que la conclusión es clara: malestar. Los grados en los que se presenta dependen de la persona y de la situación de cada una.


2. Depresión

Una cosa lleva a la otra. Muchas veces, un cuadro de ansiedad puede derivar en una depresión. Es decir (y citamos de la definición de Wikipedia), es el diagnóstico psiquiátrico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana.

3. Baja autoestima

Obviamente, el hecho de no encontrar trabajo conduce también a una baja autoestima porque el parado tiende a pensar de sí mismo que ‘no vale para nada’ y que si no está trabajando significa que ‘no le sirve a la sociedad’. En general, tiende por tanto a infravalorarse.

4. Malas relaciones familiares

Todo lo anterior (y lo que sigue) puede llegar a provocar también un deterioro de las relaciones personales, tanto familiares (entorno cercano) como en el resto de espacios. Y al final ese deterioro lo que hace es empeorar los cuadros de depresión y ansiedad.

5. Irritabilidad

La causa del deterioro de las relaciones puede deberse en muchos casos a un incremento de la irritabilidad. Estar en el paro cabrea y mucho, y uno está, por decirlo así, ‘a la que salta’. Cualquier consejo que puedan darte es tomado como un reproche (por ejemplo, pensar que los demás piensan que no haces todo lo que debes por encontrar trabajo), y eso supone malas contestaciones, discusiones, cabreos y berrinches.

6. Pesimismo

Uno no suele ser pesimista nada más quedarse en el paro. Llega a la oficina del INEM pensando que será poco tiempo y que encontrará trabajo pronto. Sin embargo, si pasan los días y no llega el nuevo trabajo, poco a poco el parado se envuelve de una espiral de pesimismo en el que llega a estar convencido de que nunca encontrará trabajo y de que todo irá a peor.

7. Somatizaciones físicas

Al final, todo lo emocional puede provocar que se somatice físicamente. O lo que es lo mismo, ‘dolores’ que aparecen sin una causa fisiológica, sino derivados de lo emocional. Ponemos un ejemplo: vértigos. Esta dolencia puede ser causada por problemas en los oídos o en las vértebras, pero pueden aparecer derivados de los problemas emocionales, y por tanto no hay un fármaco o tratamiento para evitarlos si la causa no es ‘orgánica’.

8. Culpabilidad

El parado puede desarrollar también un sentimiento de culpa, de que si está así es porque en un momento dado del pasado tenía que haber actuado de otra forma y que por tanto se merece estar así porque es su culpa.

9. Victimismo

Otra de las consecuencias de estar en el paro es pecar de victimismo y pensar que es por culpa del sistema por lo que estás en el paro, y que te sobreproteja tu entorno apelando a que si uno está así es por mala suerte, aunque la realidad es que uno podría esforzarse más en buscar (no lo hace debido a la sobreprotección, si por ejemplo no tiene cargas familiares y tiene todas sus necesidades cubiertas por los padres).

10. Estrés

Por último, la más primitiva de las emociones que pueden desarrollarse en una situación de paro es la del estrés. Todos lo hemos padecido alguna vez, ya sea en nuestro trabajo, en nuestros estudios o incluso en nuestras relaciones de pareja, y por tanto una situación de desempleo no iba a ser menos.

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